La llamada

Hoy he recibido la llamada de una persona con la que hacía  tiempo que no tenía contacto. Me ha sorprendido porque no me la esperaba, no es que me hubiera olvidado de ella, es que me cansé de ser yo siempre la que tenía interés en saber y pensé que tampoco debía importarle mucho cómo estaba si parecía que yo era el pasado para ella. Fue una persona muy importante para mí a nivel emocional y pienso que yo para ella también, pero nos separamos porque yo me monté en un tren y ella se quedó en la estación. No podía seguirme, así que tomamos caminos distintos. Al principio me dolía la distancia después de todas las confidencias que habíamos compartido, las largas conversaciones donde hacíamos planes de futuro para nuestros proyectos de vida, algunos de los cuales se cumplieron, y de repente el silencio. Soy excesiva para todo, si quiero lo hago a lo grande ya lo escribí en otro post, por eso por querer tanto a veces no me ha ido muy bien.

A lo largo de nuestra vida coincidimos con multitud de gente, mi amiga J. que es muy espiritual dice que todas y cada una de las personas con las que tenemos algún tipo de relación llegan a nuestra vida para enseñarnos una lección y para aportarnos algo. Siempre le digo que eso no es verdad que hay personas que han desaparecido y de las que no he aprendido nada, aunque creo que tiene razón porque aprendí a no cometer los mismos errores que cometí con ellas. A lo largo del camino vamos dejando atrás relaciones a veces por estar lejos, otras por dejadez y la mayoría de las veces porque nos decepcionan o lo hacemos nosotros.

Esta llamada me ha hecho rebuscar en la memoria y pensar en personas que ya no están en mi vida y me sorprendo porque, aunque no hay muchas, la mayoría de las veces han sido ellas las que se han distanciado y ni siquiera sé por qué. Notas que las cosas ya no son como al principio y la distancia se va haciendo más grande hasta que no queda nada. Al principio le daba vueltas a la cabeza pensando qué es lo que podía haber hecho que les hubiera molestado. Eso era antes, la experiencia o la vida me han enseñado que hay relaciones que se terminan y nadie tiene la culpa. Hay que aprender a decir adiós sin buscar causas ni culpables. Las cosas se acaban y ya. Sin embargo hay que distinguir en las ausencias que duelen de las que no. Si ese espacio vacío causa dolor hay que luchar por hacer que vuelva a llenarse, si no es mejor dejarlo como está, vacío.

Uno de mis numerosos defectos es que no tengo filtro, con esto no quiero decir que vaya soltando verdades  a diestro y siniestro, si creo que es necesario mentir para no hacer daño lo hago sin ningún tipo de remordimiento, esas son mis mentiras piadosas. Lo que quiero decir es que soy incapaz de disimular si estoy molesta por algo que me ha hecho daño, entonces voy y lo suelto, así de repente sin esperar como hacen algunos la ocasión perfecta para asestar el golpe maestro. Digo lo que pienso sin tapujos, por mi boca salen palabras de las que me arrepiento en cuanto las digo para después pedir perdón mil veces porque me siento fatal. Si me dijeran que es lo que menos me gusta de mí diría que esto. Sin embargo nunca perdí una amistad por decir lo que pienso, al contrario algunas de las que se quedaron por el camino fue por todo lo contrario por callar y pensar que el tiempo haría su trabajo y las cosas volverían a ser lo que eran. Sabes cuando ves que alguien está raro y le preguntas y te dice que no le pasa nada y resulta que sí le pasa, pero no te lo dice, pues eso me parece peor que decir lo que sientes aunque lo hagas a lo bestia. La mayoría de las veces lo que sentimos que nos ha hecho la otra persona no tiene nada que ver con la realidad, pero si no dices nada es imposible arreglar algo que empieza a estar cojo.

Hoy cuando he colgado el teléfono después de estar hablando más de una hora he tenido la sensación de que nuestra última conversación fue ayer y no hace meses. Cero rencor por la dejadez, por la falta de interés, por los silencios largos, la misma complicidad y las mismas risas de antes.

Dentro de todo ese universo de gente que va y viene están los imprescindibles, aunque ya no signifiquen lo mismo y a veces te sientas decepcionada porque te pasen cosas, a veces buenas y a veces no tanto, y no los sientas cerca porque ni siquiera se enteran. Imprescindibles por lo que significaron en el pasado aunque ahora puedas vivir perfectamente sin que te duela su ausencia. Esta llamada me ha hecho pensar que yo también soy necesaria, aunque esta igual no es la palabra adecuada, pero sí que en el pasado lo fui porque si no qué necesidad hay de querer saber después de tanto tiempo. En cuanto termine de escribir voy a rebuscar en la agenda del alma, esa donde están los que de verdad te importan, y voy a llamar a los que formaron parte de mi vida y ya no están cerca, porque puede ser que igual que yo hayan pasado una mala época y yo no lo sepa y porque aunque a veces tenga que ser siempre el mismo el que llama continuamente qué más dá. Hay que cuidar las relaciones que dejaron huella en nosotros porque si no acaban por desvanecerse, se esfuman y desaparecen. Las otras, las que te dan igual, hay que dejarlas donde están, en el olvido. No hay que sentirse culpable por dejar a alguien en el camino, a veces esa persona necesita ayuda y se la das, pero no se deja ayudar porque no le gustan tus maneras, entonces te arrastra emocionalmente y te hundes con ella. A veces dejar una relación es una liberación. En la amistad como en todo hay grados, si no notas su ausencia para nada es que no te importa y tampoco fue de verdad.

Hay que aprender a distinguir entre amigos y conocidos. Los primeros, los que son de verdad, seguirán ahí, lejos pero cerca, ausentes pero presentes y los últimos desaparecerán porque se bajarán del tren en otra estación diferente a la nuestra y les diremos adiós sin pena. A partir de hoy no dejaré de tener contacto con los que fueron y todavía me importan para que no dejen de ser porque no hay nada más triste que eso, dejar de ser y que te echen al olvido.

 

 

 

 

Anuncios

3 comentarios en “La llamada

  1. Laura dijo:

    Espero coger el mismo tren contigo y que no perdamos nunca el contacto porque te quiero, porque eres alegría , porque sabes escuchar y dar consejos, porque eres la una persona fantástica ,de esas que no quiero tener lejos.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s