El amor

El jueves fue San Valentín, el día de los enamorados, no había ido a trabajar porque estaba enferma. No tenía ganas de leer ni de escribir así que puse la tele y me metí en la cama. Tampoco tenía ganas de pensar  por eso elegí programas donde hablaban de las cosas del corazón ya que era el día donde por excelencia el corazón era el protagonista. Hablaron de parejas de famosos, de bodas pasadas y futuras y pensé en lo difícil que son las relaciones y me pregunté si el amor de pareja tiene fecha de caducidad. Estuve viendo un reality donde conviven parejas y donde habían preparado una especie de fiesta por el día de San Valentín. Cada pareja es un mundo y tiene unos códigos y si  los dos están de acuerdo no debe importarle a nadie más, pero hay relaciones que a mí me parecen muy tóxicas y que me dan mucho miedo. Me sentí violenta al escuchar las cosas que se decían y los insultos me parecieron demasiado grandes para salir de unas bocas perfectamente perfiladas de rojo pasión.

Desde luego algunas de las cosas que vi y escuché no son amor ni nada que se le parezca, esa manera de actuar como si la otra persona fuera de tu propiedad, esa dependencia del otro y el buscar su aprobación constantemente, la indiferencia más letal para después pasar al momento a casi un acoso y lo peor las faltas de respeto. Me dieron ganas de meterme en la tele y gritarles que eso no es amor. El amor de verdad y aunque suene cursi es dejar el último trozo de pizza o de lo que sea que estás comiendo y que te encanta a la otra persona, hacía mucho tiempo que yo no dejaba nada en el plato para mi ex pareja ni ella para mí, eso debería haberme indicado que ya era hora de empezar a comerme la pizza sola. Mi padre le prepara la cena a mi madre cada noche y después él friega los platos y la envía al sofá. Por la mañana a las siete le lleva el café a la cama una costumbre que adquirió cuando trabajaba y que sigue manteniendo, a pesar de que mi madre solo se toma un buche y luego deja el vaso encima de la mesita de noche porque a esas horas no le apetece el café. Imagino que después de cincuenta años el amor que sienten no puede ser el mismo que tenían al principio, pero estoy segura de que se quieren a pesar de que discuten un día sí y otro también porque se lo demuestran de mil maneras. Eso es amor.

Conozco el caso de una persona a la que su pareja le dijo que se había enamorado de otra  y que a ella no la quería como mujer que la quería como a una hermana, se separaron durante un tiempo y después volvieron, ella cuando estaban juntos no trabajaba y llevaba una vida muy cómoda, cuando se separaron no tuvo más remedio que trabajar y al volver con él volvió a su vida de antes a la de no hacer nada más que vivir para ella. No voy a juzgarla por supuesto ella sabrá donde está su felicidad, lo cito como ejemplo de lo que yo no haría nunca y de que hay quien renuncia al amor, por comodidad, por miedo o por cobardía. Me parece muy triste estar con una persona a la que no quieres y que no te quiere. Me muero de ganas de encontrar a alguien que vuelva a despertar en mí a la mujer romántica y detallista que llevo dentro, encontrar a alguien que me cuide y a quien cuidar.

El amor debería ser eso cuidar y que te cuiden, querer y que te quieran, además de muchas otras cosas, que te abracen por la espalda de manera que ese abrazo te haga sentir segura y protegida, besos, caricias en la piel y en el alma, respeto, confianza, decir Te quiero, que te miren con deseo, remar juntos contra corriente, ayudarte a flotar cuando estás hundido, cogerte de la mano para volver a empezar después de una caída, insistir en que sí cuando te empeñas en que no, maquillarte las ojeras a fuerza de besos.  El amor se disfraza de muchas formas, pero si es de verdad se deja ver, se intuye en los pequeños detalles y en los gestos igual que el desamor.

Hay montones de citas y de consejos que se supone que harán que una relación funcione, no sirven para nada, o sí y puede que esté equivocada, pero creo que por mucho que alimentes una relación como si regaras una planta para evitar que se muera, al final si lo haces mal acabará muriendo por exceso de agua. Lo que está muerto es imposible resucitarlo si el amor ha desaparecido.  Cuando le planteé a mi pareja que no quería seguir con la relación y le dije los motivos él empezó a hacer todo lo que no había hecho antes, todo de golpe y me ahogó como se ahogó la planta de tanta agua, porque a mí ya no me valía lo que le dije que había echado en falta y que ahora me daba de golpe y que me agobiaba dejándome casi sin aire para respirar.

Algunos pensaréis que no tengo razón, no lo pretendo y lo que pienso es lo que pienso yo, pero sí hablo desde el conocimiento que da haber vivido el desamor a lo grande, diría que a lo bestia. Quizá por eso lo que sé del amor me lo tengo que inventar, se me ocurre que querer es decir te necesito, es que te borren los miedos y los hagan desaparecer, que te digan que lo vas a conseguir, pero que además de decirlo lo piensen de verdad porque creen en ti. Amor no es un regalo comprado el día antes de prisa y corriendo, es pensar lo que le gustaría a esa persona, tu persona. Que te animen y te empujen a perseguir tus sueños, es olvidar rencores, que si te empeñas en dejarte morir remuevan cielo y tierra para sacarte del pozo, que te digan que sí puedes cuando sientas que no puedes, que caminen a tu lado y no un metro por delante, que se alegren de tus logros y que no tengan miedo de tu sombra. Amor es tener una canción y parecerá una cosa ridícula y de película de sobremesa de esas que dan el fin de semana y que mi hijo dice que solo veo yo, pero nosotros no teníamos canción. Nos faltaron tantas cosas que aunque hubiéramos empezado de nuevo nos hubiera faltado tiempo para llenar tanto vacío. En el amor hay que entregarse, pero cada día no al final cuando ves que la cosa está muerta.

El amor debería ser un huracán que te revuelve el alma dejándote despeinado y con ganas de más. Si tuviera que dibujarlo sería como la curva que sale en el electrocardiograma con altos y bajos. Unos días arriba y otros abajo, pero en movimiento, porque no estás igual todos los días y porque la intensidad no puede ser la misma al principio que al final y el amor se podrá dibujar de muchas maneras, pero nunca como una línea plana. Eso no es amor es costumbre.

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5 comentarios en “El amor

  1. Mary orta dijo:

    Qué complicado Pili, las relaciones…pero que sencillo cuando se quire realmente…respecto, lealtad,pasión,comprensión, entregarse y que se te entreguen…pero la más importante empieza por quererse así mismo.

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