Qué sabe nadie

Llamo a mi madre por teléfono y cuando descuelga de fondo escucho la voz de Raphael. La música está muy alta por eso entre frase y frase se cuela un Qué sabe nadieeee. Desde que existe WhatsApp solo hablo por teléfono con ella porque no lleva muy bien lo de las nuevas tecnologías. Durante todo el día escucho la melodía en mi cabeza y no soy capaz de echarla, a ratos la canto sin darme cuenta y acabo preguntándome qué sabe nadie de nadie, y sobre todo qué sabe nadie de mí.

Tenemos la manía de andar ocupándonos de vidas ajenas y deberíamos tener bastante con la nuestra. Reconozco que yo antes era más cotilla y no me gusta nada, me avergüenzo y me arrepiento de algún comentario hecho sin saber,  pero eso era antes ahora prefiero ocupar mi tiempo en otras cosas. No juzgo a nadie y no me importa la vida de nadie ajeno a mí, todos tenemos algún monstruo en el armario, aunque cerremos la puerta con llave para no dejarlo escapar, aunque salgamos a la calle disfrazados, de felicidad unos, de familia perfecta otros y de personas estupendas la mayoría. Quizá es porque he sufrido el que me hayan juzgado sin saber. De puertas para fuera intentamos hacer ver que todo es maravilloso y resulta que a veces no lo es, por eso cuando decides romper con todo y empezar de nuevo la gente no se lo explica. Entonces empiezan a especular, y escuchas comentarios dañinos y ves miradas cargadas de suspicacia.

Pasé por una época en mi vida en la que necesité apoyo y consejo porque estaba hecha un lío y no sabía para dónde tirar, hubo  quien me apoyó incondicionalmente sin preguntar, otros que quisieron saber hasta el más mínimo detalle para luego pregonarlo por las esquinas adornándolo a su manera, a los que les dieron igual los motivos y solo les importó mi felicidad, los que optaron por dejarme de lado sin motivo, y a los que parecía y sigue pareciendo que les cuesta la vida saludarme cuando nos cruzamos y disimulan con el móvil o buscando algo en el bolso para evitarse un simple hola.

Esas personas, que no saben nada de nada, se encargan  de ensuciar y se entrometen de una forma dañina y sucia en la vida de los demás, hacen comentarios malvados que duelen tanto que te matan un poco por dentro.  Quieren ser juez y parte cuando no les corresponde. Buscan un papel para cada uno que solo se corresponde con la realidad en sus mentes malignas, aburridas y ávidas de desgracias ajenas porque así su existencia no les parece tan vacía y tan gris. De todas esas personas hay quienes no me importaron nunca y me da igual lo que piensen, y las otras las que sí importaban ahora ya no lo hacen.

Al principio tenía la necesidad de que supieran, de que no hablaran sin saber porque las palabras también duelen y mucho. Deben pensar que las personas aparentemente fuertes por fuera en vez de corazón tenemos un trozo de roca duro alojado en el pecho. Qué sabe nadie. Me cansé de contar la misma historia mil veces y acabé descubriendo que cada uno interpreta lo que quiere y se cree lo que le da la gana y para algunos sigo estando en el banquillo de los acusados.

He aprendido a que solo me importe lo que piensen mi hijo, mis padres y los imprescindibles en mi vida. Los demás, todos esos que tienen una vida vacía y gris no me importan nada. Que crean lo que quieran. Deberían comprarse una vida como le dijo la Pantoja en una ocasión a una reportera que intentaba sacarle unas declaraciones persiguiéndola sin dejar de ponerle la alcachofa delante de la cara. El que no te importe la opinión de los demás te hace caminar más ligero, no llevas una carga a tus espaldas, sueltas lastre y una especie de alivio te inunda haciendo que te sientas mucho mejor. Ahora disfruto mucho más de todo, es como si hubiera hecho hueco dentro de mí desalojando los agobios que genera querer agradar a todo el mundo. Es como cantar y bailar cuando nadie te ve, lo haces mucho mejor, pues esto es lo mismo haces las cosas como si nadie te viera porque te importa un pito lo que opinen de ti.

He tenido  montones de horas tristes, ahora lejanas, que dejaron un poso de desconsuelo que a veces sale a la superficie para llenarme por un rato de un malestar que no sé manejar, porque no me pasa nada, pero tengo algo por dentro que no me deja estar bien. ¿Sabe esa gente lo que echo de menos, lo que me gustaría, de lo que me arrepiento, saben cómo soy cuando cierro la puerta de mi casa, si mi nostalgia tiene nombre propio, si mi corazón está recompuesto o queda alguna grieta? ¿Saben si me muero por hacer cosas que no hice y que pienso que no haré nunca porque ya se me pasó la edad, si necesito olvidar cosas que me hicieron mucho daño y que de vez en cuando vuelven aunque me empeñe en echarlas a patadas de mi vida? No saben nada. Porque nadie sabe nada de la vida de los demás.

Por suerte he aprendido a relativizar, no me importa para nada la opinión de los demás, jamás hubiera pensado que llegaría a decir esto porque antes me importaba mucho lo que pensaran de mí, así de insegura era. Ahora, desde la libertad que te da el que te importe un pito lo que los demás piensen de ti, cuando me encuentro con una de esas personas ya no agacho la cabeza, ahora sonrío cuando me cruzo con ellas y tarareo bajito.

Qué sabe nadie…

 

 

 

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12 comentarios en “Qué sabe nadie

  1. Juana fernandez ruiz dijo:

    No tenemos idea de las circunstancias de las personas, por lo tanto no debemos juzgar las decisiones de las personas .Así q bien dicho Pilar !!! Qué sabe nadie….

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  2. Ana Mesas dijo:

    No hay nada mejor que formar partes de las opiniones ajenas…. para bien o para mal, las personas que se alimentan opinado, contaminando y criticando la vida de los demás, simplemente necesitan sentir que su vida no está tan vacía y miserable. Así que… que hablen, de esta forma nuestro karma aumenta haciéndoles un bien social. Qué sabe nadie 🙂

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  3. Mary orta dijo:

    Tienes razón Pili, el que te vaya dejando de importar lo que piensen los demás (sobretodo la gente que no es importante en tu vida ) te hace libre, y desde ésa libertad , avanzas y maduras, y sobretodo se es un poco más feliz! …en mi caso son los años lo que me hace importarme menos lo que piensen…
    Me encanta cómo planteas las reflexiones…😘😘😘

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